Damián (Thaya): «… Entonces, ese mensaje esperanzador de que se puede ser mejor persona, no tiene que ver con la religión síno con la espiritualidad del ser humano, con esas cosas en común que conectan a todas las personas. Fue buscar este hilo conductual en las canciones, que recién lo pude entender cuando escuché todos los temas de corrido y ya grabadas, donde dije: «¡Wao, que bueno que está!» y así es la lírica de Thaya, en este álbum por lo menos. También es la idea de que la banda, tal vez es un poco pretencioso lo que digo, empuje a la gente a ser mejores personas, porque si las personas son mejores el mundo será mejor».

Damián (Thaya): «… Entonces, ese mensaje esperanzador de que se puede ser mejor persona, no tiene que ver con la religión síno con la espiritualidad del ser humano, con esas cosas en común que conectan a todas las personas. Fue buscar este hilo conductual en las canciones, que recién lo pude entender cuando escuché todos los temas de corrido y ya grabadas, donde dije: «¡Wao, que bueno que está!» y así es la lírica de Thaya, en este álbum por lo menos. También es la idea de que la banda, tal vez es un poco pretencioso lo que digo, empuje a la gente a ser mejores personas, porque si las personas son mejores el mundo será mejor».

15 enero, 2023 1 Por Leandro Calvet

Foto: Ale Luggo

 

En una nueva entrevista para Metal World, nuestro Cronista Claudio Martín Ayala tuvo el placer de poder conversar con Damián Silva, guitarrista y compositor de la banda argentina THAYA.

THAYA es una banda de Rock Alternativo de la Zona Sur del Gran Buenos Aires. Toma su nombre de un vocablo de la lengua Aymara que significa «Aire». THAYA es un concepto, ya que el aire es fundamental para la vida, y para los amantes de la música, la música es fundamental para sentirse vivos, generando así el concepto de «sin aire no hay vida… sin aire no hay sonido… sin sonido no hay música… sin música no hay vida….».

El grupo se formo en el 2018 y después de idas y vueltas y varias alineaciones, Damián Silva, guitarrista y creador de la banda junto a Lucas Velasco (baterista original), convocan a Maximiliano «El Pollo» Luggo para hacerse cargo de la voz principal y a Iván Núnez para hacerse cargo del bajo. Con esta formación entran a Estudiosaurio Rec con la producción artística de Cristian Turano y Damián Silva, junto al ingeniero de sonido Andrés Guzmán dando una nueva forma al repertorio para crear el álbum debut «Intención», lanzándolo en las plataformas digitales (Spotify, Deezer, Apple Music, Amazon Music) el 9 de Diciembre del 2022.

 

 

– Hola Damián, es un gusto para mí poder hacer esta entrevista y conocer más de la banda Thaya. ¿Cómo nació la idea de formar la banda y cuáles fueron sus comienzos? 

Damián: Hola Martín, agradecido por la entrevista. Antes que nada es aclarar para los lectores de Metal World, que con Martín, el entrevistador, nos conocemos muy bien, desde chicos y hace muchísimo tiempo.

Thaya arranca de una necesidad personal de hacer música; todos los músicos tenemos en algún momento un parate, ya que soy una persona grande, toco desde chico y tuve muchos proyectos que se fueron truncando, en donde hubo veces que pensé en la posibilidad de no tocar más de manera profesional, y así por no un tiempo no toqué más. Entonces se me empezó a generar como un estrés y hasta incluso en una depresión por no estar en ningún proyecto musical, hasta que me di cuenta que tocar, para mí, era algo fundamental en mi vida como el respirar. Así es que decidí comenzar un nuevo proyecto que tenía que ver con eso, en el que ya uno no percibe ese sueño de vivir de la música, del éxito ó del mainstream, síno de hacer un proyecto por la necesidad de tocar.

Esa necesidad de tocar es lo que se transformó en Thaya y se armó todo ese concepto porque me di cuenta que tocar para mí era como respirar, necesitaba aire y necesitaba música. Por eso el nombre de la banda es Thaya, que significa aire en la lengua Aymara, ya que como tengo algo con los aborígenes americanos y con todas las culturas indoamericanas de acá, decidí usar esa lengua de los indígenas del Norte de Argentina, que heredan de los Incas, y darle así una representación de América Latina en una palabra que significa mucho para mí. Porque aire es fundamental para la vida y para mí lo fundamental en mi vida es la música. Desde ahí empezaron a surgir canciones con letras muy personales y así nació el proyecto junto al primer disco. Esto fue un poco la idea de como nació Thaya.

 

 

– ¿Cuáles fueron esos proyectos musicales que comentabas anteriormente?

Damián: Si tuviese que hacer como un currículum y nombrar a las bandas que estuve desde atrás para acá son unas cuantas. Todo empezó hace muchos años, antes de los 90’s, cuando empecé a escuchar metal y cada vez más extremo, por lo que luego tuvimos la primer banda seria con la que tocamos en muchísimos escenarios al lado de músicos re grosos, que que Euthanasia, una banda de culto del Death Metal de fines de los 80’s y principios de los 90’s. Luego, esta banda se ramificó y nació Visceral, un proyecto que tuve con un cantante que continúa en al ambiente y en el mismo género (Claudio Martín Ayala) junto a un guitarrista que también es conocido en la escena y que terminó armando una banda terrible. Desde ahí salieron un montón de cosas, vinieron más bandas, y luego incursioné un poco más en el Grunge, como Acido Azteca. Después toqué en una banda de Hardcore/Hip Hop que se llamaba Pueblo Sometido, después en un proyecto de Nu Metal que se llamó Elegías, hasta que vino el parate de varios años que te mencionaba anteriormente y luego apareció Thaya. En estos 30 años de tocar navegué por varios estilos y varios géneros, pero siempre en la música que hago va a haber guitarras distorsionadas y riffs pesados porque es como que está en mi A.D.N.

 

 

– En tu opinión, ¿Cuáles son la influencias que tiene el concepto musical de Thaya?

Damián: Las influencias de Thaya es un poco toda la música que escuché en el transcurso de mi vida. Thaya es un proyecto muy personal aunque creo que en su música se puede encontrar mucho de Alice In Chains, Soundgarden, Pearl Jam, también Pantera, Metallica o Megadeth, bandas que me marcaron en toda la adolescencia y en esos 90’s.

Después hay cosas que fueron apareciendo como el Post Grunge y el Nu Metal, cada banda que surgía con algo nuevo yo la escuchaba, siempre me choreaba algo y luego todo eso va quedando en el inconsciente. Porque cuando me pongo a tocar la guitarra hay algo de todo esto que siempre aparece, por ejemplo en algún riff te puedo hacer acordar a Korn, Thaya no se parece a Korn, pero puede haber algún riff, intención ó clima que te lleve a recordar eso. Tal vez en Thaya, a primera escucha, se nota más el Grunge pero en el audio y en la estructuración de las canciones está presente el Metal de los 90’s, siempre.

 

 

– Ahora hablemos de ¿Cuáles fueron tus sensaciones con el primer disco de Thaya?

Damián: Es una muy buena pregunta y compleja. Hay varios aspectos: a nivel técnico, compositivo y de audio, la única sensación que me queda es satisfacción total, superó con creces lo que pensaba que podíamos conseguir. En los proyectos anteriores en lo que estuve, uno por ejemplo arma una canción, compones y te imaginas que tiene que sonar a tal cosa, y esto que hicimos fue como si el ingeniero de sonido se hubiese metido dentro de mi cabeza y entendió lo que tenía sacándolo igual e incluso mejor de lo que me imaginaba. Es muy buena la calidad de audio que consiguió, es todo mérito de él, Andrés Guzmán quién es mi ingeniero de sonido y tiene su estudio de grabación Estudiosaurio Rec, lo recomiendo porque es increíble como él trabaja y como entiende al artista -por ahí conmigo más todavía ya que hemos compartido banda- pero como él entiende por donde viene la canción, que es lo que necesita el tema, como tiene que sonar y como hacer para conseguirlo. Entonces en ese nivel, que yo ya lo tenía todo definido en la cabeza, porque para ese disco comencé en el 2018 a componer las canciones, escribir las líricas desde lo introspectivo y buscar el sonido en decir que esto se tiene que parecer a tal tema o esta guitarra tendría que estar afinada de tal manera, todo esto fue un proceso largo que en el medio fueron surgiendo varias formaciones.

Muchas veces me pasó de tener músicos de altísimo nivel que no conectaban con el proyecto y por ahí músicos no tan buenos pero que sí conectaban con la banda, decían: ‘che, esto está buenísimo’, porque entendían por donde pasaba y por ahí otros no. Eso fue frustrando un poco el proyecto, porque aprendíamos el repertorio, salíamos a tocar, probábamos y no funcionaba, entonces quedaba en el camino y comenzábamos de vuelta. Ahora, con esta formación que tenemos en la que está Maximiliano Luggo en la voz, Lucas Velasco en la batería e Iván Nuñez en el bajo, ellos sí entendieron y comprendieron el proyecto, en donde les expliqué el significado del concepto del disco, que se llama «Intención», el significado de porque la letra del tema principal era tan importante para mí, como también el nombre de la banda. Entonces cuando nos metimos en el estudio y empezamos a grabar las canciones con la simbiosis junto a nuestro ingeniero que entiende por donde van las canciones, el sonido que quiero y hasta sabe las guitarras que me gustan porque ya me conoce desde antes, armó toda esa paleta de sonidos que permitió que todo fluyera. Comenzamos a grabar una canción detrás de otra y para mí, ver materializado lo que tenía en mi cabeza fue algo increíble que todavía no caigo, pongo el disco para escucharlo y parece que tocara otra persona, jaja, pero no, soy yo.

Así que súper contento con el disco, no sabemos realmente las repercusiones que va a tener ya que somos músicos independientes en la Argentina, y eso vos sabes que es muy complicado en un género musical que es más complicado aún. Pero el tema «Intención», que le da nombre al álbum, habla justamente de esto, que no esperamos la repercusión, entregamos todo para que el producto final sea de la máxima calidad posible con lo que tenemos al alcance, y eso lo conseguimos. Súper contento, más no puedo pedir.

 

 

¿Cuáles son los próximos planes de aquí en adelante, como viene planificando Thaya este 2023?

Damián: La agenda para el 2023 es un poco compleja por el hecho de lo que comentaba anteriormente, en el caso de Thaya es complicada porque somos músicos y gente grande que trabajamos de otra cosa, con francos y turnos rotativos y se hace bastante cuesta arriba programar una agenda de shows, giras y todo lo que nos gustaría. Entonces de a poco se van dando algunas fechas, en este mes tenemos una confirmada en Berazategui, en Febrero una fecha en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que es la devolución de un favor, y la idea de Thaya es ir programando una fecha por mes para ir tocando y mostrando el disco. Pero a su vez, mientras tanto, comencé a preparar lo que va a ser el segundo álbum, que ya está girando en mi cabecita el concepto porque me gusta que las canciones tengan que ver con algo. Como en el primer disco «Intención», que tiene que ver mucho con el nombre de la banda, el segundo también va a tener un hilo conceptual del cuál ya aparecieron de a poco las primeras ocho canciones, que falta empezarlas a producirlas, maquetearlas y llevarlas al estudio, esto calculo arrancará para mediados del 2023 para empezar a armar el material nuevo. La idea es entrar el estudio con doce canciones para descartar las tres más feas y así hacer un álbum con nueve canciones que estén buenas, no vamos a meter cualquier cosa porque sí, pero material hay porque en ese sentido soy muy prolijito y siempre estoy tocando e inventando cosas, así que las canciones van a aparecer.

 

Próximo concierto de THAYA

 

– ¿Cuál es el concepto del disco «Intención», es decir, el hilo conductor que une a todas las líricas de las canciones de Thaya para este álbum?

Damián: La lírica del disco «Intención» es muy introspectiva y tiene un motivo. Soy muy mal cantante pero siempre estoy componiendo con la guitarra y en ese sentido me di cuenta que hice muchas canciones que con el tiempo pierden el significado de las letras, es decir, hablar de situaciones actuales está buenísimo para el corto plazo, pero a largo plazo -esto te das cuenta cuando la vida es algo más que dos o tres años y esto te pasa cuando tenes más de cuarenta- para que una canción la gente la siga escuchando mucho tiempo después, necesitas que el mensaje que les das sea más profundo. Entonces, empecé a tratar de escribir cosas que tenga que ver más a temas comunes para todos los seres humanos, cosas que nos unan, que nos relacionen desde lo emocional y la resiliencia de salir fortalecidos como mejores personas, de crecer.

Son temas que a todas las culturas, todas las identidades de géneros y todas las personas de este mundo pasan, como la pérdida de un ser querido, un problema de pareja que va desde el amor al desamor y en las personas de nuestra edad aparecen los hijos, con los miedos que eso trae de pensar en que no se podrá estar a la altura. Todo esto son cosas que conectan a las personas y que tienen en común casi todos los seres humanos, entonces es armar un hilo conductual entre las canciones con un mensaje positivo de decir: «Muchachos, rememos en dulce de leche que salimos», es medio un argentinismo, pero es decir que todos los problemas tienen una solución y siempre podes salir fortalecido, siempre podes darle un enfoque mejor. Todas las canciones tienen un desarrollo que muestran una problemática pero que te dan un mensaje esperanzador. Ese es el mensaje que quiero transmitir con Thaya, que chicos más jóvenes sepan que van a sufrir, que se van a golpear, pero de que todo ese dolor siempre sale algo más positivo y más fuerte. Esa es la lírica de «intención», nunca hay que dejar de entregar la intención.

Hay muchas canciones que pasan por otro lado, como la pérdida de mi mamá y de mi papá, las relaciones que uno tiene con sus familiares que no siempre son buenas, traumas que se generan y como uno choca contra eso, aprende, sufre, lo supera y finalmente sale fortalecido. Entonces ese mensaje esperanzador de que se puede ser mejor persona, no tiene que ver con la religión síno con la espiritualidad del ser humano, con esas cosas en común que conectan a todas las personas. Fue buscar este hilo conductual en las canciones, que recién lo pude entender cuando escuché todos los temas de corrido y ya grabadas, donde dije: «¡Guau, que bueno que está!», la verdad a mí me gustó. Es un ejercicio el escuchar las canciones y tratar de entender las letras, que están buenas y así es la lírica de Thaya, en este álbum por lo menos. También es la idea de que la banda, tal vez es un poco pretencioso lo que digo, empuje a la gente a ser mejores personas, porque si las personas son mejores el mundo será mejor. Esa es la idea en las canciones de Thaya.

 

 

– Con respecto a la composición musical, ¿Cómo fuiste sacando del armario las ideas para armar las canciones de «Intención»?

Damián: La parte musical es algo que no es muy pensado al contrario de lo que son las líricas que sí son muy analizadas. En general todas las composiciones las arranco desde la guitarra, porque es mi instrumento, y salen de tocar la música que me gusta escuchar. Entonces estoy tocando en mi casa solo, con mucha distorsión y aparecen esos riffs machacosos que digo: «uh, esto esta bueno», en donde ahí tienen que subir y bajar y aparecer las estructuras, pero por lo general todo comienza desde un riff. Cada canción, en sus composiciones, tienen un motivo y en mi caso es un riff de guitarra que conectas con algo, que después te das cuenta que casi siempre es algo medio choreado, jaja, algo que escuchaste muchas veces en otras bandas que te gustan y que de repente vos haces tu propia interpretación inconscientemente, apareciendo ese riff con el que te quedas sorprendido. Lo continuas tocando y cuando empezás a interactuar con los otros instrumentos trato de generar un clima, porque yo vengo del Metal y lo que me pasó a mí en el Metal es que la música es casi siempre a los palos, entonces cuesta bajar. Entonces trato de generar el espacio, porque con la composición busco que la letra me deje algo, y esto es muy personal lo que voy a decir: necesito que cuando el cantante esté contando la historia que yo quiero transmitir, se le tenga que prestar atención a él, por eso trato que en esos momentos todos los instrumentos sean ‘chiquitos’ para que la historia fluya. Después tiene que aparecer el machaque, la explosión y tiene que terminar la canción como si te aplastara un martillo. Los temas se van dando un poco así, en donde siempre aparece la música que siempre me marcó que es el Metal y el Grunge, con un riff potente y tiene que haber un clima muy sutil y muy volado porque yo soy así.

Luego aparece la figura del productor, tengo una persona que me ayudó con la producción que se llama Cristian Turano, porque no es que hice todo yo solo y tampoco le entregué el material a él y que me diga hace esto de una manera u otra, síno que fue un intercambio de sugerencias, en donde él más que nada trabajó en los climas. Pero ahora no está porque se fue a vivir a México, con él había compartido banda y es un amigo como vos que lo conozco desde hace mucho tiempo. Es también un excelente músico y productor, al que no le dejo que me haga mierda las canciones porque si lo dejas termina siendo el disco de él, te lo hace pelota, pero sí escucho mucho lo que él me sugiere.

Con este disco en particular, como llevó tanto tiempo componer las canciones y después de varias formaciones, cuando llegamos al estudio ya estaba todo muy cocinado, los temas ya funcionaban porque los músicos cuando componen en la casa se imaginan como va a ser el vivo; casi todos los músicos y me incluyo, se imaginan lo que va a pasar con la canción en el vivo y no en el estudio, por ejemplo, cuando haces un riff te vas a imaginar que es lo que va a pasar con el que te está mirando, donde pensas si él está esperando que explote, bueno ahí tiene que explotar, pero cuando llegas al estudio es medio difícil acomodar eso, es todo un trabajo.

Por lo general el proceso compositivo es así, arranca desde un riff, busco darle clima en donde siempre trato que si no es de menor a mayor, tenga altibajos para generar aire y espacio para la lírica y después me gusta que al final se pudra un poco la momia, que todos muevan la cabeza y que empujen un poco a la gente hacia adelante. Así funcionan las canciones.

 

 

– Algo que me interesó mucho del proyecto Thaya y de su disco «Intención» es el arte de tapa, ¿Cómo salió la idea y cuál es el significado de ese arbolito?

Damián: Apareció en conjunto con el concepto de Thaya, del que ya hablamos. Thaya significa aire, el aire es fundamental para la vida pero también el aire es imprescindible para el sonido, porque sin sonido no hay música. Así se generó el concepto de lo que es Thaya, porque necesito el aire para respirar pero también lo necesita la música ya que sin él no podría existir.

Cuando aparece ese concepto, en el que digo «Guauu», aparece también la tapa del disco, te estoy hablando del 2018, hace cinco años atrás. En el arte de tapa hay un árbol que se despega del suelo, de su terruño, tratando de traspasar la enorme nube de contaminación y esto es un concepto en la imagen en sí misma, porque ese arbolito soy yo despegando de mi zona de confort, que está simbolizado por el árbol saliéndose de su terruño y levantándose para tratar de tomar esa bocanada de aire que necesitaba que es la música. No se si es muy loco o genial, pero es muy representativo porque cuando lo pensé, dije: «¿que pasaría con el árbol si no pudiese respirar?: no podría despegarse del suelo», y «¿que pasa si vos estás en la zona de confort, con una edad ya mediana de 40 años, tenes tu casa, tu familia y tu vida más o menos acomodada: uno por lo general termina cayendo en la rutina». Entonces yo necesitaba despegarme de ese terruño, sacar la cabeza por arriba de las nubes y así respirar esa música que necesitaba para poder estar bien. Eso es lo que representa la tapa del disco, todos tenemos que romper ese terruño e ir a buscar lo que realmente necesitamos de la vida. Todos tenemos algo que en el transcurso de la vida lo sacrificamos por el que dirán, como decir: «No, yo con 50 años como voy a jugar al fútbol o hacer música» ó muchas veces por la rutina que te lleva la vida, en donde el sistema esta preparado para que vos caigas en una rueda que te genere cierto confort y te quedes ahí. Si eso que no haces y sabes que te puede hacer feliz que sentido tiene no hacerlo, la vida es muy corta para no hacer lo que a uno le gusta y si eso que a vos te gusta no le hace mal a nadie, ¿porqué no lo vas hacer?, es más, si vos haces arte estás ayudando a la gente entonces sería muy tonto no hacerlo.

Yo lo entendí así, desde el primer momento cuando uno es adolescente y empezas a tocar la guitarra que por ahí queres ser James Hetfield ó Angus Young y querés tener una gira mundial, después con el tiempo te vas dando cuenta que eso no va a suceder, te da una depresión y te cuesta un montón admitir que nunca vas a tocar como Steve Vai y que nunca vas a poder sonar como Korn. Te quedan dos caminos: o lo haces porque amas lo que hacés y lo disfrutás ó te frustrás y no tocas nunca más. Yo decidí hacer lo que amo, no me importa que no toco como Steve Vai, toco porque me gusta tocar y vos me habrás visto que cuando subo al escenario no me importa si la tarima tiene 10 cm. arriba del piso o estar arriba de una alfombra en un piso de cemento. Yo estoy enchufado con mi guitarra a un amplificador y me transporto a otro planeta, por así decirlo. Eso es para mí es la música y el concepto del disco, ¿por qué voy a perder eso?. Entonces creo que todos deberíamos despegar del piso para buscar nuestra propia bocanada de aire.

 

 

– Damián, ¿Qué es lo que te inspiró a ser músico o cuál fue el motivo? y ¿qué es lo que pensás que te depara el futuro en tu carrera musical?

Damián: En mi núcleo familiar directo no hay músicos, yo soy el menor de todos mis hermanos y nunca hubo demasiada música en mi casa. Mi padrino, que es el marido de la hermana de mi mamá, el tipo tocaba la guitarra, escribía sus propios tangos y tenía grabado un disco de pasta. Yo tenía entre 7-8 años y lo veía en las reuniones familiares donde caía con su estuche, sacaba su criolla y se ponía a escabiar y a cantar. Supongo que algo de eso me tiene que haber marcado porque llegando a la preadolescencia, un amigo en común que tenemos me trae el primer disco de heavy metal que escuché: «Iron Maiden» de Iron Maiden que dije: «Guau, quiero hacer esto» y ahí empecé a tocar la guitarra desde los 12 años.

Foto: Ale Luggo

Soy autodidacta, tuve cien millones de profesores quiénes fueron todas las personas con las que toqué y que aprendí, todos los músicos con los que compartí proyectos me enseñaron algo nuevo. Soy de la vieja escuela, en la época que no había internet y celulares, en donde yo quería sacar una canción y lo que hacía era retroceder el cassette 20-30 veces para escuchar que carajos hacían y era complicado. También no había afinadores, acá no sabíamos que las bandas cambiaban las afinaciones desde la guitarra, entonces creíamos que todas las guitarras se afinaban en 440 en donde no te alcanzaban las cuerdas para poder tocar algunos temas, que allá los gringos (Estados Unidos) le bajaban la sexta y nosotros ni sabíamos lo que era.

Así fui aprendiendo y las primeras veces que empecé a tocar en proyectos, compartir lo que uno había ensayado durante tanto tiempo y ver que una persona te entregaba un aplauso fue como un vicio. Un aplauso de un borracho en un bar, no se, de San Telmo, es más adictivo que una droga ó el «hace Destrucción», jaja. Primero que uno es un poco narcisista, todos los artistas somos así sino no mostraríamos lo que hacemos, pero después crecés, madurás y te das cuenta que no pasa tanto por ahí, que lo hacés porque te gusta. Una vez escuchaba hablar a un guitarrista conocido que decía: «para hacer música no hace falta tener grandes amplificadores y guitarras importadas, pero sí es importante que vos te sientas cómodo con lo que tocás porque es para vos, no es que vas a tocar mejor si tenes una Gibson, tal vez sí, porque si estás cómodo con tu instrumento vas a sacar algo mejor de vos que si te dan un palo de escoba y una tanza». Pasa un poco por eso, hacer y disfrutar lo que a uno le gusta.

Yo me hice músico así, supongo que por casualidad porque uno al principio empieza por un sueño y después uno se enamora de la profesión, lo mismo cuando me preguntan que soy, yo les contesto que soy músico. Trabajo de otra cosa, pero como profesión es la música, pienso, desayuno y es lo que siempre hago: música. Me costó incluso aceptarlo, pero bueno, mi familia sabe que soy así y voy a morir así, de hecho, cuando me muera mi señora me dijo que me va a enterrar en una caja Marshall. El otro día escuchaba a Walas, el cantante de Massacre y dijo algo que me encantó, el tipo dice: «en ese período de tiempo entre que nacemos y morimos, que es la vida, para nosotros es esto», y él señalando el escenario y en donde entendí que para él su vida era Massacre, una banda que estuvo en el underground durante 25 años y siempre estuvieron tocando y haciendo discos increíbles, nunca les importó el mainstream, de hecho hoy llenan estadios y tampoco les importa. Ellos hacen eso porque aman hacerlo, y entendí que hay un montón de músicos que están conectados con esa idea, porque es lo importante. Yo me hice músico por eso, es lo que quiero hacer hasta que me muera.

 

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