Eaten Back to Life de Cannibal Corpse: «El Nacimiento de una Leyenda»

Eaten Back to Life de Cannibal Corpse: «El Nacimiento de una Leyenda»

1 febrero, 2021 0 Por Leandro Calvet

 

Cannibal Corpse cuenta aquí con la alineación clásica de Jack Owen (Six Feet Underex-Deicide) y Bob Rusay en las guitarras, Chris Barnes (Six Feet Under) en las voces, Alex Webster en el bajo y Paul Mazurkiewics en la batería. Eaten Back to Life tiene un tono híbrido Death/Thrash metal que suena bastante como un punto intermedio entre el material de Obituary y el de Sepultura de finales de los 80.

Cannibal Corpse, como muchas de las principales bandas de Death metal de los 90, grabaron su álbum debut Eaten Back to Life en los estudios Morrisound de Tampa, Florida, en mayo de 1990 con el productor Scott Burns (Morbid Angel-Obituary-Sepultura), el hombre a quien acudió el Death metal de Florida de esos años. Sin embargo, el lanzamiento clásico, que salió el 16 de agosto de 1990, fue escrito en la ciudad natal de la banda, Buffalo, Nueva York y pasarían otros cuatro años antes de que Cannibal Corpse se mudara a Tampa para formar parte de la próspera escena Death metal de la ciudad.

 

 

Comentaba Barnes: «Estábamos escuchando álbumes como Altars of Madness, de Morbid Angel y Leprosy de Death, y nos dimos cuenta de que estaban hechos en Morrisound, así que fuimos allí y la pasamos muy bien. Llegamos a conocer a muchas bandas de la escena e hicimos muchos amigos mucho antes de mudarnos allí».

«Scott sabía qué hacer con las bandas rápidas y brutales, y no muchos tipos lo sabían en ese momento. También el estudio es genial, siempre están muy al día en cuanto a la tecnología y el equipo y tienen un par de salas que suenan muy bien y realmente atrajo a la gente de la escena del Death metal. Ese fue un gran factor para que Tampa se convirtiera en el lugar de residencia de muchas bandas, querían estar cerca del estudio».

Con Eaten Back to Life, Cannibal Corpse se esforzó por subir la apuesta en las letras de bandas como Death y Carcass y ofrecer imágenes brutales y voces guturales que coincidían con la intensidad de sus riffs y martillantes blast beats. Combinando las cinco canciones de su demo de 1989 con seis temas nuevos escritos en la misma dirección, la banda armó una colección cruda y poderosa de temas que resistirían el paso del tiempo; siendo fichados ya desde este primer álbum por Metal Blade, y que al día de hoy luego de más de 30 años, 14 álbumes de estudio (1 más en camino para este 2021), 3 EP, 3 discos en vivo, compilados y splits, continúan perteneciendo al poderoso sello estadounidense.

Aunque muchos de sus álbumes posteriores son más complejos rítmica y musicalmente, sus primeros cuatro álbumes, incluyendo Eaten Back to Life, tienen una ferocidad que los convirtió en un punto culminante del género. Chris Barnes, quien creó el logo de Cannibal Corpse, escribía canciones inspiradas en los titulares de los periódicos y en la trama de películas de terror, representados por ejemplo en las canciones «Scattered Remains», «Splattered Brains», «Edible Autopsy» y «A Skull Full of Maggots».

La obra de arte de Eaten Back to Life fue realizada por el artista de cómics de terror Vince Locke (Dead World) que representaba a un zombi devorándose sus propias costillas e intestinos y era sólo un aperitivo para las atrocidades visuales que Locke crearía para los siguientes álbumes de la banda.

Desde el principio Cannibal Corpse exhibió un retorcido sentido del humor, dedicando Eaten Back to Life a la memoria de Alferd Packer, el primer caníbal americano.

Debido a sus letras gráficamente violentas, muchas de las cuales presentaban a víctimas femeninas, Cannibal Corpse estuvo rodeado de controversias y prohibiciones; por ejemplo en Alemania recién en el 2006 se autorizó la venta de este disco.

Con canciones como «Born in a Casket», es fácil ver por qué: «Sexo con los muertos, ahora debo criar dentro del cadáver rígido plantando mi semilla. El sabor del formol, el olor de la putrefacción, chupar la sustancia viscosa y darse un festín con la entrepierna».

A pesar del contenido gráfico, tanto Alex Webster como Chris Barnes, insisten en que nunca quisieron ser vistos como misóginos. «Barnes escribió casi todas las letras en ese entonces, y ese es justo el tipo de horror que le gustaba», dijo Webster. «Quería centrarse en las mujeres víctimas, pero no es un misógino y tampoco lo es el resto de nosotros».

«No lo hacía para escandalizar a la gente», decía Barnes. Sólo pensé que era emocionante y el tema era interesante, iba de la mano al escuchar la música. Las composiciones me presentaron una imagen tan violenta, que sentí que tenía que combinar la música con algo lírico, así que intenté que las letras fueran tan violentas como la música y fui capaz de sacar desde mi imaginación algunas cualidades enfermizas de la humanidad y grabarlas en una cinta. Por otro lado, descubrí que las historias eran mucho más feas y perturbadoras cuando las víctimas eran mujeres y eso es realmente lo que buscaba, letras feas y perturbadoras».

 

 

Parte de la razón por la que Eaten Back to Life fue tan bien recibido tiene que ver con la estructura del álbum, que tiene sus raíces en el Death metal pero está impregnado de Thrash. Los riffs son ciertamente la mejor parte del álbum e indicaron un futuro mucho más brillante para la banda; Cannibal Corpse fue probablemente el primero en evitar casi por completo los pasajes melódicos para una serie interminable de tensos y sangrientos riffs de trémolo, y la mayoría de ellos son muy buenos e indicaban una banda capaz de algo más grande.

En la canción, «Shredded Humans» nos encontramos con chugs en la intro que recaen en una salvaje ráfaga de riffs y luego ellos se transforman en unos asesinos mid-tempo. La letra de la canción trata de un maníaco homicida que choca su coche contra el de una familia pobre, matando a la mayoría de ellos y luego canibalizando al único niño que sobrevive al impacto.

 

 

«Born in a Casket», «Put them to Death», «Scattered Remains Splattered Brains», «Mangled» y «A Skull Full of Maggots», poseen brutales y agresivos riffs y coros que son, al día de hoy, himnos para los fans en los shows en directo. En los temas «A Skull Full of Maggots» (que mas adelante se convertiría en un clásico de la banda) y en «Mangled» presentan la participación de segundas voces, como la de Glenn Benton de Deicide y Francis Howard de Incubus. «Buried in the Backyard», que termina el álbum con la misma longitud que «Shredded Humans» lo abrió, presenta algunos de los riffs más fuertes y trhashing del álbum.

 

 

En el momento de su lanzamiento, Eaten Back to Life fue uno de los álbumes de Death metal más enfermos y dementes que se hayan lanzado. Por supuesto, durante los siguientes años Cannibal Corpse lanzaría canciones aún más rápidas y perturbadoras y el trabajo artístico que las acompañaba las pondría en el punto de mira de los estadounidenses conservadores y temerosos de Dios, de los políticos que buscaban ganar puntos con padres asustados y de cualquiera que se sintiera perturbado. Aunque no era el objetivo, la controversia ayudó a Cannibal Corpse a vender más discos y aumentar sus seguidores, aunque sin salir de la escena underground en esos años.

Eaten Back to Life es el comienzo de un legado y el comienzo de Chris Barnes. Es un álbum fuerte, un clásico importante por lo que significa como el nacimiento de una leyenda, y las barreras empujadas hacia una forma de metal más extremo, desafiante e irreverente.

Puedes escuchar la edición reprensada y remasterizada lanzada por Metal Blade en el año 2016 a continuación: